Ahora que el otoño ya está aquí, sabemos que por fin ha llegado el momento de hacer una de las actividades más esperadas por muchos y muchas: ir al bosque a buscar setas. Llenar toda una cesta puede ser muy gratificante y disfrutar de platos de temporada acompañándolos con vino, aún mejor! Pero… ¿cuál es el vino más adecuado para maridar platos con setas? Hoy te traemos algunos consejos para disfrutar de uno de los maridajes más esperados del año: vino y setas.

Lo primero que debes tener en cuenta es que cada tipo de seta tiene un sabor, textura y aroma diferente. Esto es muy importante para determinar qué vino maridará mejor y para conseguir que ninguno de los dos sabores, ni el del vino ni el de la seta, eclipse el otro.

Te recomendamos evitar los vinos dulces y también los vinos muy intensos para lograr este equilibrio de sabor. Por lo tanto, quedarían fuera de estos maridajes los reservas o gran reserva o el sabor de las setas pasará a un segundo plano. Ahora bien, ¿y si degustamos una trufa? En este caso, sí que se puede acompañar con un reserva, ya que un vino potente igualará el sabor y sus peculiaridades serán más evidentes.

Los vinos elaborados con variedades como Pinot Noir o Merlot maridan con setas de un sabor intenso como las trompetas negras o los níscalos. ¿Y qué debemos tener en cuenta en el momento del maridaje? La preparación de las setas.

La forma más común es cocinarlas a la plancha. Aunque también es muy habitual incluirlos en platos de carne, pasta, ensaladas o acompañando pescado. Sin duda, el maridaje de setas con vino es un placer que se saborea a lo largo del año, pero es en otoño cuando se puede disfrutar de setas de gran calidad, frescas y silvestres.