Si algo estamos aprendiendo con el confinamiento es que, cuando todo esto pase -que pasará-, retomaremos con ganas todo lo que nos ha quedado pendiente hacer. Una de las actividades que muchos de nosotros estamos deseando recuperar es el enoturismo. Y sí, hoy os queremos poner los dientes largos precisamente con este tipo de turismo, así que si nunca habéis sentido especial interés en visitar bodegas o probar sus vinos, hoy os damos más argumentos para incrementar el deseo de descubrir todos los rincones de nuestro territorio . ¡Tomad nota!
Muchas personas, al oír hablar del enoturismo, lo reducen únicamente a la cata de vino y la visita a una bodega. ¡Nada más lejos de la realidad! El enoturismo permite una experiencia 360º, un descubrimiento del territorio a través de uno de los productos que mejor condensa el paisaje, la tradición y la cultura de un lugar. Hablamos de un «pack» incomparable: cultura, gastronomía e historia.
Así que… imagina. Llegas a casa después de una semana de mucho trabajo, con todo el fin de semana por delante. ¿Puede haber un tiempo más valioso? Es momento de desconectar y salir de la rutina diaria. ¿Y si apuestas por una escapada enoturística? Podrás reservar toda la experiencia desde casa, de manera rápida y sencilla. Y si tienes niños… ¡no hay problema! Escápate con toda la familia y compartid tiempo y experiencias. Los viñedos son espacios naturales, donde respirar aire fresco y donde los más pequeños disfrutarán del paisaje y aprenderán al mismo tiempo. Muchas bodegas incluso ofrecen actividades para ellos.
Descubrir un territorio es también descubrir su tradición gastronómica. De todos es sabido que una de las mejores formas de disfrutar de un buen vino es maridarlo con los platos adecuados. En el Priorat encontraréis vinos auténticos que, junto con grandes productos de la tierra, os permitirán disfrutar de maridajes únicos.

Mas Trucafort
En nuestra búsqueda de vino, productos de proximidad, gastronomía, paisaje, viñedos y bodegas, nos permitimos escapar del frenético ritmo de la ciudad y conciliarnos con el entorno.
¿Necesitáis más motivos? Se dice que el vino incrementa la felicidad. Hay estudios que afirman que el consumo de vino hace que nuestro cerebro genere endorfinas. Así que si disfrutáis del vino (¡siempre con moderación!) estaréis contribuyendo a vuestra propia felicidad, reduciréis estrés y, además, contagiaréis vuestro estado de ánimo a todos los que os rodean.
Hacer enoturismo, además, es del todo compatible con hacer actividades deportivas. Si organizáis una escapada de fin de semana os podéis plantear hacer diferentes actividades aprovechando el entorno privilegiado que rodea a las bodegas: organizar una ruta de trekking, una carrera entre viñedos, alquilar BTT…

Miró Cubells
El enoturismo en el Priorat va de la mano del oleoturismo. Disfrutaréis de una experiencia única asistiendo a catas de aceite donde aprenderéis a distinguir las diferentes variedades. Dependiendo del momento del año, además, tendréis la oportunidad de degustar el primer aceite de la temporada o, incluso, participar en la recogida manual de la aceituna arbequina utilizando las diferentes técnicas de recolección empleadas por los agricultores locales en la cosecha.
Y si sois de los que piensan mucho en el bolsillo, un último motivo: este tipo de actividades permiten adaptarse a cada persona y presupuesto. Piensa todo lo que podríais hacer simplemente con el coste del viaje de fin de semana en una gran capital: visitar una bodega, catar vinos, alojaros en un establecimiento con historia, probar la gastronomía local, actividades al aire libre… ¡Vosotros elegís!
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